De MINUSVÁLIDO a PERSONA CON DISCAPACIDAD

De MINUSVÁLIDO a PERSONA CON DISCAPACIDAD

O, tal vez, deberíamos decir de “tullido” a “persona en situación de discapacidad”.

Un tullido se desplaza sobre un tablero con ruedas.

Realmente, hay unos paradigmas que anteceden a la realidad social actual pero que forman parte de nuestra cultura y aún están presentes, en el fondo (y no tan en el fondo) de nuestro carácter.

La accesibilidad ha dado un gran impulso en el siglo XX de nuestra era aunque se ha centrado en la circulación peatonal y en espacios de pública concurrencia como si el colectivo de personas con discapacidad solo fuera capaz de desplazarse o, solo en algunos casos, formar parte del público.

Ha sido un gran avance progresar de los primeros años del siglo XX en que los “tullidos”, “ciegos”, y al “tonto del pueblo” se les arrinconaba en el camaranchón de las viviendas de los pueblos hasta que a finales de ese mismo siglo se les permite actuar como “espectadores” de una realidad que les rodea.

Teatros, museos, cines, incluso algunas salas de espectáculos o restaurantes se adaptan para que estos espectadores puedan “participar” en sus actividades pero solo se les deja un espacio para que lo hagan pasivamente. Solo desde la barrera.

Camionero conduce desde su silla de ruedas.

El reto de estos primeros años del siglo XXI es el de la INTEGRACIÓN en la sociedad.

Las personas con discapacidad, con diversidad funcional, con capacidades diferentes o como sea el próximo neo-logismo que aparezca pueden y va a ser protagonistas en los escenarios sociales y así vamos a verlo en oficinas, puestos de trabajo, medios de transporte, platós de televisión, series y películas y un largo etcétera.

Si somos capaces de crear espacios con un diseño universal que permita que todo tipo de personas puedan desenvolverse en ellos y podemos diseñar equipos que también puedan adaptarse a las personas ¿por qué no vamos a ver un taxista que se desplace en silla de ruedas al bajar del vehículo o un presentador de las noticias en silla de ruedas, invidente o sordo?

 

De esta manera, integraremos en la sociedad a las personas con movilidad reducida entre los que no solo están los que se desplazan en silla de ruedas, sino que podemos incluir a adultos, mayores, niños, embarazadas, obesos, convalecientes de alguna operación, accidentados, …  a las personas con pérdida definitiva o temporal de la vista o dificultad al ver con alguno de los ojos, o no distinguen los colores, las que tienen pérdida o limitación del oído para poder escuchar, o limitación del habla, del aprendizaje para nuevas habilidades o con limitaciones para establecer relaciones sociales y/o afectivas.

 

Nó, No es “moco de pavo”, estamos hablando del 30% de la población en Europa, Canadá, Estados Unidos o HispanoAmérica por hablar solo de aquellas partes del globo de las que disponemos de datos.

 

La evolución del tratamiento de la discapacidad en la historia.

MODELO 1 – “PRESCINDENCIA” – en las sociedades griega, romana, incluso anteriores. Esta teoría explica la discapacidad desde un aspecto religioso y excluye a las personas discapacitadas vía marginación o a través de políticas de “selección”. Todavía hoy hay culturas en las que una discapacidad se considera un “castigo de dios” a los padres de la criatura por algún inconfesable “pecado”.

Pintura antigua personas con discapacidad

MODELO 2 – “REHABILITADOR” – siglo XX. Utiliza explicaciones científicas para explicar el origen de la discapacidad  y propone la “normalización” de las personas a través de un proceso de “curación” o rehabilitación. Las personas con algún tipo de discapacidad son personas “enfermas” que pueden y deben curarse y acercarse así a “lo normal” que es el estereotipo de persona sin discapacidad. En el año 1981, la propia Organización mundial de la Salud, definía la discapacidad como “toda restricción o pérdida de la capacidad (causada por un defecto) para llevar a cabo una actividad del modo o en la medida que se consideran normales en un ser humano.

Foto antigua con personas con discapacidad

MODELO 3 – “SOCIAL”Actual. Entiende la discapacidad como un fenómeno asociado al entorno y no a la personas. En este modelo,  es la sociedad la que falla en prestar los servicios adecuados y asegurar que las personas puedan disfrutar de sus derechos. Propone la inclusión de las personas a partir de la eliminación de las barreras.

Fue impulsado por la ONU en su declaración de los derechos de las personas con discapacidad y ha sido adoptado por una inmensa mayoría de países.

Es en este documento en el que se “acuña” el término de personas con discapacidad (o mejor aún personas EN SITUACIÓN de discapacidad) para referirse a este grupo de población.

A partir de este modelo admitimos que la discapacidad NO ES UN ATRIBUTO de las personas, no es una cuestión de salud sino de “derechos humanos” lo que lleva a adoptar una visión positiva de la cuestión alejada del “asistencialismo”.

Ya en el año 2001, la misma Organización Mundial de la Salud, definía la discapacidad de forma muy diferente a como lo había hecho solo unos años antes, como “el resultado de la interacción entre una persona con una disminución y las barreras medioambientales y de actitud que esa persona puede enfrentar

Observa que está hablando del ENTORNO y de la ACTITUD de las personas que rodean al individuo como responsables de la situación de discapacidad.

 

En este nuevo modelo hay algunas cosas que debemos evitar a la hora de hablar de discapacidad.

 

Las PERSONAS NO SON discapacitadas

DISCAPACITADO.-  Definir una persona como “discapacitado” es poner el foco en la persona y no en el entorno. Siempre comento que si todos tuviéramos la fortaleza y condición física de “un bombero” las escaleras serían una barra lisa con un letrero que dijera “bajada” y una cuerda de nudos con uno en que se leyera “subida”.

Las personas NO SON discapacitadas, son las actitudes y el entorno los que sitúan a las personas en discapacidad. Puedes ESTAR discapacitado para realizar determinada tarea en determinado entorno pero puede que cambie si cambian las condiciones.

 

Las PERSONAS con discapacidad no son niños eternamente

EUFEMISMOS E INFANTILISMOS.- Utilizar palabras con diminutivos como sordito, cieguito, cojito, enanito,  etc, lejos de minimizar o suavizar “el problema” trae a la mente un mensaje de infantilización de la persona a la que no se trata de forma acorde con su edad o intelecto.

 

La discapacidad no es una enfermedad.

ENFERMO.- La discapacidad no es una enfermedad. Es una situación. Y esa situación puede desaparecer si modificamos el entorno. Una persona invidente se encuentra tan discapacitada para  leer este texto (impreso) como yo lo estaré para leerlo traducido al lenguaje chino. Ambos tenemos la misma capacidad lectora, es el formato, el entorno el que nos sitúa en una situación en la que no podemos desarrollar nuestra capacidad.

El que una persona sea invidente, sordo, valla en silla de ruedas, o esté embarazada, no significa que tenga una enfermedad, es simplemente, una situación, temporal o definitiva, que le pone en una situación diferente de otras personas que no disponen de esas características especiales.

 

Las PERSONAS no son minusválidas.

MINUSVÁLIDO.- La palabra evidentemente tiene una connotación muy negativa (minus-valido = menor-valor) una persona minusválida es una persona que “vale” menos que otra cuando las personas tienen el mismo “valor” en tanto a “seres humanos”.

 

Las PERSONAS no son incapaces.

INCAPAZ.- la PERSONA con discapacidad es capaz de trabajar, reír, estudiar, tomar sus propias decisiones y ejercer sus derechos como ciudadano exactamente igual que cualquier otra persona siempre que no haya barreras que se lo impidan.

 

Las PERSONAS no son impedidas.

IMPEDIDO.- Las personas con discapacidad PUEDEN hacer aquello que se propongan si eliminamos las barreras del entorno. La discapacidad no es un impedimento, es la barrera la que impide desarrollar a las personas ciertas actividades.

 

Las personas no son NORMALES.

ANORMAL.- La discusión sobre lo que es normal y lo que no es normal es una discusión filosófica muy profunda.

Considerando como NORMAL el concepto matemático de la palabra, “la que más veces se repite”, y  nos atenemos a las características físicas y sensoriales del ser humano deberíamos considerar como una persona “NORMAL” aquella personas que tuviera una fortaleza normal, una condición física normal, una estatura normal, una visión normal, un oído normal, un olfato normal, un tacto normal, una longitud del dedo meñique normal, un diámetro de cintura normal, un color de pelo normal, … … … ten por seguro que no encontraremos una sola persona que reúna todas estas características.

Afortunadamente, todos y cada uno de nosotros somos extremadamente a-normales y aplicar el concepto de “normalidad” a las personas no deja de ser una manera de discriminación o exclusión, en el peor de los casos.

 

Las PERSONAS son DIFERENTES

DIFERENTES.- Personas con capacidades diferentes, personas con capacidades especiales, personas con necesidades especiales…. Como seres humanos todos tenemos las mismas capacidades (ya sea en potencia, en desarrollo o reales), todos tenemos las mismas necesidades de amar y ser amados, vestirnos, estar sanos, vivir y todos compartimos la misma “esencia” en igualdad de condiciones. Las PERSONAS con discapacidad no son especiales, no son diferentes, tampoco son héroes. Son PERSONAS como las demás y así deben (y quieren) ser tratados.

También es cierto que a todos nos gusta que nos traten de una forma “especial” , acorde a nuestra condición de personajes únicos. Tratar con PERSONAS con alguna discapacidad es tratar con seres únicos con una forma especial de entender el entorno que nos enriquece a todos.

 

¿Cómo hacer ahora?

Al hablar de PERSONAS  y discapacidad, solo debemos hacer referencia a la discapacidad cuando realmente esta sea una característica que aporte algo al discurso, si no decimos que una persona “rubia” aprobó el examen de cálculo de estructuras, tampoco es significativo que lo haya hecho una persona que utiliza silla de ruedas. En este sentido es muy normal – en la prensa escrita – marcar como notoria la situación de una persona con discapacidad cuando realiza alguna actividad.

 

Hablar de PERSONAS con discapacidad es hablar de una característica de la persona, es alta, es rubia, es ciega… es simplemente algo que la hace diferente al resto.

Hablar de PERSONAS con capacidades diferentes es un eufemismos que en realidad no está reconociendo la diversidad (todos tenemos capacidades diferentes) sino que se está centrando unas capacidades respecto de otras.

 

La forma correcta de referirnos a este colectivo es emplear primero la palabra “PERSONA” es de lo que estamos hablando y después de la característica que tiene. Por ejemplo:

Persona con discapacidad auditiva

Persona con discapacidad motora

Persona con discapacidad visual

Persona con discapacidad psicosocial

Persona con discapacidad intelectual

Algunos colectivos han acuñado nuevas formas de referirse a los mismos como “PERSONA con diversidad funcional” haciendo referencia a que la persona “desarrolla funciones” de forma diferente o “PERSONA en situación de discapacidad” enfatizando el hecho de que es el entorno el que coloca  a la persona en esa situación y no su propia capacidad.

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